jueves, 10 de noviembre de 2011

La Ruleta de la Suerte


Tengo un folio en blanco y tengo miedo de borrarlo, esa es la realidad. No se hacia donde ir ni que pisar. Tengo miedo de escoger el lado equivocado, pero más me aterra quedarme de hielo, parado, y cuando pase la primavera ver que todo lo que era,soy o pude ser se ha evaporado.

Soy músico, o eso me gusta decir. Dejé de tocar el violín a los 16 añosdespués de diez sin haberlo soltado. Cambié las cuatro cuerdas por las seis que me ofrecía la guitarra y no hay día que no me arrepienta. Siempre piensas “Este año es un buen año para volver a empezar”, pero la vida se cobra las malas decisiones.
Soy caos y lo admito. Nunca llevo reloj y mi agenda siempre acaba siendo devorada por dibujos, letras de canciones o simplemente letras. Soy distraído y olvidadizo. Impuntual por naturaleza, Javier, Pablo, Juan, Alicia, Jaime, han visto como la sombra del ciprés es alargada y que los minutos son más largos cuando esperas.
Soy mi planta naranja-lima, crimen y castigo o cualquier cosa que consiga hacerme pensar. Cualquier cosa que mueva mis neuronas y me haga reflexionar. Terminar las hojas, abrir nuevas pastas y definir el olor que las acompaña, siempre me gustó. A veces me planteó, ¿Si yo hubiese aparecido en otrapágina?¿Cuales serian mis palabras?¿Cuál sería mi historia?
Aunque me de vergüenza decirlo, últimamente soy el otro mundo y la otra cara del espejo. He decido dejar de leer para ponerme a escribir. De momento todo es fe y poco método (como podéis comprobar).

Soy irlandés o por lo menos lo parezco cuando asomo la cabeza por los bares de Madrid. Soy novio, amigo y hermano. Pero lo que más me cuesta es ser hijo.
No permito que nadie que me rodee dé el 50% de lo que podría dar y sea la mitad de lo que podría ser. No me gusta ver como la gente deja pasar sus oportunidades aunque yo vea como mis trenes se escapan.


Soy de los de jarra en el sofá y mediocentro en el campo, pero siempre del Atleti. Creo que el 9 de Vieri todavía me vale.
Aún recuerdo mi disgusto cuando vi los botones de la camiseta derretidos por las muchachas que planchaban la ropa en el internado de verano. Me planté exigirles que bordasen unos nuevos bañados en oro. Nunca se lo perdonaré.
Veranos aquellos bajo la sombra del techo de la biblioteca. Ampliando a doce los nueve meses regulares de cada estudiante, en mi vida aprenderé tanto de futbol como en esos años.
Soy el que dice si a todo. Sean las tres, las siete o la hora de la siesta yo me apunto. Pienso que nunca debí haber visto “Dí que Sí”. Influyó sobre mi de una manera pasmosa.
Soy el que no puede andar hacia atrás. El que crea monstruos que ni el borrado de dudas y miedos puede derribar. Hay cosas que no pueden volver y sino guardas bien lo que eres, pronto, cuando mires el espejo no sabrás quien espera al otro lado. Se quién soy, pero me cansa no saber quien quiero ser.


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